|
Escena 2 |
Obra de teatro en verso dodecaedropentasílabo |
ESCENA 2 [Doña Inés
pasea a caballo por el bosque castellano, y Don Juan (que andaba cogiendo
níscalos casualmente por allí) la aborda en mitad del camino.]
|
pues a pasear
un ratito
y a que me de el aire un poco, que ayer me pase con el whisky y me pille un buen moco y por montar a caballo, aunque ya poco la verdad porque se me caen los pechos, por los botes del galope y la puta gravedad. DJ: Mientras cabalgo con vos, un requiebro la dedico que a comer no he de ir hasta pasadas las dos o como ayer acaecí por casa a las dos y pico. Sabed que esto os suplico: tenedme como siervo esclavo, matadme si se os pone en el nabo. Mas Inés, una cosa es cierta: ni Blas, ni la rana Gustavo ni Epi ni doña Ruperta me hacen mas de reir que vos con ese andar medio zambo, con esa piernecilla tuerta. Otra cosa es que consiga arrumacos de mi amada, a caballo tan bien montada (miedo me da mencionallo). ¡Quién fuera romana cuadriga! ¡quién desbocado caballo! DI: No es piernecilla tuerta, Ni andares enrarecidos, Es que con el ajetreo del caballo, Mi compresa se ha movido, Mirad que he dicho compresa Y eso es señal de algo, Por mucho impetu que tengas |
Seguimos sin
hablar del galgo,
Ni galgos ni misioneros Ni posturas parecidas, Te la coges con tu mano diestra Y a menealla a escondidas. DJ: Inés, estrecha calleja, No es penetrarte mi antojo. Es simplemente cariño, No es de mi gusto el aliño Que llevan tus bragas de rojo. Creo adivinar en tu mente Creo barruntarme cierto Que mi hermosa y caliente Doña Inés, mismamente, Piensa que ahora pretendo Enseñarla mi nintendo Y echar una en el huerto. DI: Ni playstation, ni nintendo, Y nada de irnos al huerto, Lávate las zonas bajas Que hasta aquí huele a muerto. Y no culpes al caballo Ni me digas, el estiércol, Cógete una palangana, Un poquito de jabón Y aplícate un buen restriego. Restriego para asear, No como cuando arrimas, La zona de tu alto muslar, A las guarras de mis primas, Que no paran de provocar, Hasta que al pantalón inseminas. DJ: Las tu primas, amada mia, Cayeron por pendencieras, Por que un menda no quería Más que invitarlas un día A tomar una casera. |
| Pero las sucias
hermanas,
Cerdas, ligeras y mochas, Las jodías y casquivanas Pretendían (las muy gochas) Que las mojara las lanas Y las comiera el tocino. Yo, que iba de santón Con la mejor intención, Me vi en el desatino. De sacarlas los tonillos: Por delante, rojo vino Y por detrás, marroncillo. DI: Si, si, sacar los tonillos Y empujar por detrás Mientras muerdes su morrillo, Para delante y de atrás, Clavándoles los colmillos, Los malares y hasta los [cojoncillos, Que cuando a clavar te pones, Seguro que intentas meter Huesos, carnes y tendones. No me vas a convencer Ni con los mil y un condones Que le compraste anteayer |
Al moro de los
cojones,
Que ya que la rima es fácil, Los tiene grandes, hermosos, Y oscuros como melones. ..... [Pasan los días y meses Desde la primera acometida, Y Don Juan, como las reses, Con la cara hasta los pieses Por no conseguir de una vez Que Inés llegue al coyunto. Desde un martes de difuntos, Que conociera el placer De trabar estos asuntos. Pero otros más debiluchos De ánimo habrá, y el Tenorio Retoma el esfuerzo notorio De corneja, de aguilucho, De meterla cuarto kilo De chorizo (que no es mucho) Incluidos pellejo e hilo] FIN ESCENA SEGUNDA |
Don Juan Tenorio intenta una y otra vez entrar por el lao débil (o por los adentros, como se dice en los toros) a Doña Inés, moza casadera aunque algo vieja, pero de carnes prietas y cerrojo echado. |
|
|
© Cibercerdo. Todos los berberechos reservados Léase en el W.C. (pulsa aquí para imprimir esta página) |
|