| Mundo Porcino |
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5 de Mayo
de 2003
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| JUAN PABLO II: LIVE IN CONCERT Por Escalope de Vega |
| (Viene de la página 1) El Pontífice incluso se animó a hacer la ola, gracias a un dispositivo de sube y baja colocado bajo su silla de tijera y que es similar al que emplea cuando sale en las Noticias del Guiñol. También, cómo no, se entonaron cantos, no solo las típicas letanías blandas de guitarrita, sino canciones de moda, adaptadas para la ocasión y cuyas letras, traducidas a 34 idiomas, aparecían reflejadas en una enorme pantalla. Jóvenes castos con las manos unidas berreaban el último éxito de los Mojinos Escocíos sin entender nada. Tanto ajetreo produjo hambre y sed de justicia, como el sol que caía a plomo. En un primer momento, el calor se sobrellevó con santa resignación. Sobrepasada la dosis de masoquismo y cuando la gomina de los más pijos se empezó a derretir, algunos empezaron a dudar si aligerarse de ropa y contraviniendo los preceptos de castidad y recato se pudo ver algún torso lleno de las cicatrices que producen los cilicios o tatuajes con inscripciones muy apropiadas, como "Amor de Madre Teresa de Calcuta". Después fue preciso recurrir a la Guardia Suiza |
para que, con sus enormes mangueras, regaran tantos cuerpos ardientes, los cuales recibieron aquel santo líquido con gemidos de placer. Fue entonces cuando se pudo distinguir algunos pezones erectos de novicias, a través de sus blancos hábitos empapados. Una vez saciada la sed, vino el hambre y por eso se empezaron a repartir hostias. Al principio fue una pequeña discusión en una esquina del recinto, por un quítame allá esas pajas. Después, unos 100 sacerdotes uniformados y armados con copones se dedicaron a darlas en la boca por todos lados. Pero había tanto baboso que no daban abasto y, al final, algunos que se lo merecían, se quedaron sin cobrar. Finalmente, el Papa ordenó que se repartieran rodajas de butifarra barata, procedentes de su frugal tentempié, para satisfacer a todos. Subido a un enorme escenario como el de los mejores conciertos de Enrique Iglesias, Juan Pablo II se dirigió a la multitud de jóvenes ansiosos. De lo que dijo poco sabemos porque nos pilló un poco lejos del megáfono, pero nos pareció el mensaje de siempre: que no os | andéis ahí, que hay que
llegar célibes al matrimonio y que más de tres sacudidas se considera paja.
También recomendó a las chicas que fuesen castas y, a poder
ser, como Laetitia, a la que nombró como mujer ejemplar y cuya foto
adorna la cabina del papamóvil, con la leyenda "Papa,
no corras". A mitad de la alocución, cuando el Pontífice se
puso romántico con las baladas de Paloma Gómez Borrego, se
empezaron a encender los primeros mecheros de los fieles marroquíes,
impregnándose el ambiente de un sospechoso olor a incienso o a algo
así. El éxito fue de tal calibre que el Papa se vio obligado
a dar tres bises, en el último de los cuales arrojó la mitra
a las enloquecidas fans que se agolpaban para ver de cerca si se había
cortado las uñas de los pies o no. Los responsables de la organización, en vista de la gran acogida que ha tenido esta gala de verano, y de que hay muchos más meapilas de los que creíamos, están pensando en repetir la experiencia en distintos países, para lo que han empezado a diseñar todos los detalles de cada espectáculo. Amén. |
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